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Toc, toc… ¿Se puede pasar?

Toc, toc… ¿Se puede pasar?

A partir de esa corta y significativa frase, quien esté del otro lado de la puerta, en un hospital, puede iniciar una fantástica historia, que podría convertirse en un momento inolvidable, de alivio, de sanación, de optimismo, de risas o de desahogo.

¿Quién es?… Es un payaso de hospital

A principios de la década de los 70, el doctor Doherty Hunter, aplicó una innovadora manera de sanar, o al menos mejorar el ánimo de los pacientes, a través de la risoterapia, mezclando las risas con la medicina.

Gracias al humor y juegos, los pacientes pueden evolucionar más rápido, ya que sólo con el hecho de generar una risa se mueven 400 músculos de todo el cuerpo, mejora  la digestión, la respiración y la circulación, por lo que también mejora el corazón de la persona.

¿Cuál es la razón de ser de un payaso de hospital?

Entre risas y actividades lúdicas, juega al serio rol de que los pacientes se olviden de la situación hospitalaria que los rodea. Inicialmente esta idea no era muy aceptada por la sociedad, parecía algo descabellado, irreverente e irrespetuoso con la profesión médica y con los pacientes y sus familiares. Pero gracias a la insistencia de algunos equipos de trabajo que llevaban la medicina con un sentido más humano del común, se comenzó a notar que la risoterapia en los pacientes generaba evoluciones positivas, a veces inesperadas.

Ser payaso de hospital tiene una carga emocional y responsabilidad humana que rebaza lo imaginable. Si has tenido la experiencia de ser o ver trabajar a un payaso de hospital, sabes lo que queremos decir: es ver cómo se dibuja una sonrisa en un niño, un joven, un anciano… un adulto, sea el paciente o el acompañante. Es recrear una linda historia en una sala de hospital o en una habitación. Es pedir permiso para entrar, y si te lo dan, con respeto y alegría generar una película en ese lugar frío y lleno de equipos médicos y gente vestida de blanco, instrumentos metalizados… y de pronto ver allí a alguien, con ojos de ilusión, una bata de doctor y una nariz roja que te llama a la aventura de darle alas a la imaginación.

Que sea tu sonrisa la mejor medicina

El juego como instrumento terapéutico, disminuye la ansiedad. Es un hecho demostrado. La liberación de endorfinas (una de las hormonas de la felicidad) cuando la mente juega o cuando ríes, quizás no cura, pero ayuda, y mucho. En diversos hospitales de España y el mundo, personas (del mundo del circo, o no) debidamente preparadas y concienciadas con el entorno hospitalario, ofrecen sus risas a través de asociaciones sin ánimo de lucro. Aún existen médicos escépticos a este oficio, pero es importante decir que son muchos más los que aceptan y apoyan la colaboración de este mágico grupo.

Sensibilizarnos con la práctica del los payasos de hospital termina siendo una brisa para el corazón; y ver los resultados en quienes reciben la payaso-terapia es un regalo de vida.

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